La Cámara de Diputados aprobó el 15 de octubre la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2027, que incluye una tasa cero de IVA para determinadas ventas de libros, periódicos y revistas. Sin embargo, el beneficio quedaría condicionado a que estos productos representen al menos 90% de los ingresos totales de las librerías y establecimientos participantes.
La propuesta será enviada al Senado para su discusión y eventual aprobación. Aunque la medida representa un avance para el sector librero, la restricción ha generado críticas entre las librerías independientes, que suelen complementar sus ingresos con actividades como cafeterías, talleres, papelería y eventos culturales.
El requisito que preocupa a las librerías independientes
La Red de Librerías Independientes (RELI) informó que siete de cada 10 librerías consultadas registran ingresos por debajo del umbral del 90% establecido en la propuesta. Para estos negocios, la diversificación no responde a una decisión secundaria, sino a una estrategia para cubrir costos de operación, atraer lectores y mantener abiertos sus espacios.
El requisito también podría afectar a librerías que venden libros junto con café, materiales de papelería, ilustraciones, objetos culturales o servicios de formación. Según el planteamiento del sector, esas actividades ayudan a financiar catálogos de editoriales pequeñas, libros de circulación lenta y proyectos culturales que difícilmente se sostendrían únicamente con las ventas directas.
Una diferencia entre tasa cero y exención
La tasa cero permitiría a los contribuyentes acreditar el IVA pagado en gastos e inversiones vinculados con la actividad, una diferencia relevante frente a un esquema de exención. La medida busca reducir la carga fiscal de quienes comercializan libros, periódicos y revistas, pero su alcance dependerá de los requisitos finales que apruebe el Congreso.
La propuesta forma parte del paquete económico para 2027 y todavía no constituye una disposición definitiva. Además de la revisión del Senado, deberán precisarse las reglas para identificar a los establecimientos beneficiarios y evitar que el estímulo sea utilizado por negocios cuya actividad principal no sea la venta de libros.
El llamado a revisar el porcentaje
La RELI ha solicitado que el diseño fiscal reconozca los distintos modelos de operación de las librerías independientes. El sector plantea discutir de dónde surge el porcentaje de 90%, qué realidad comercial representa y cuántos establecimientos podrían quedar excluidos.
El Senado deberá determinar si mantiene el requisito, lo modifica o incorpora criterios adicionales antes de que la Ley de Ingresos de la Federación para 2027 pueda entrar en vigor. Mientras tanto, el debate se concentra en cómo ampliar el apoyo fiscal sin dejar fuera a los espacios que dependen de ingresos complementarios para continuar operando.
