La Colección Gelman no cuenta, hasta ahora, con un documento escrito que garantice su regreso a México en 2028, de acuerdo con una investigación realizada por Gabriela Mosqueda, integrante del grupo Defensa de la Colección Gelman. Las solicitudes de transparencia tampoco localizaron adendas, anexos, modificaciones o un nuevo convenio entre el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la Fundación Banco Santander y los coleccionistas.
La revisión documental señala que el primer convenio continúa vigente y establece que el retorno de las obras deberá ocurrir en septiembre de 2030, con la posibilidad de ampliar ese plazo por otros cinco años. Por ello, la fecha de 2028 mencionada públicamente por autoridades culturales no aparece respaldada por una modificación contractual identificada en los archivos consultados.
Sin adendas ni nuevo convenio localizado
El INBAL respondió, mediante solicitudes de transparencia, que no se han generado convenios modificatorios o adicionales, anexos, documentos complementarios ni un nuevo acuerdo relacionado con la salida y el retorno de la colección. La Dirección de Asuntos Jurídicos del instituto tampoco encontró documentación que actualizara el convenio original.
La solicitud también fue presentada ante el Museo de Arte Moderno, cuya directora, Marisol Argüelles, aparece como firmante del convenio inicial. El recinto indicó que no localizó modificaciones ni expedientes relacionados con la celebración de ese acuerdo.
Mosqueda cuestionó que distintas áreas del INBAL se remitan entre sí al responder sobre la documentación de la colección. La investigación sostiene que esta falta de claridad impide confirmar formalmente las condiciones bajo las cuales las obras regresarían al país.
También faltan registros sobre fianzas
La investigación tampoco encontró registros del pago de fianzas que garanticen el retorno de las obras. Estas garantías forman parte de los procedimientos relacionados con la exportación temporal de piezas que cuentan con Declaratoria de Monumento Artístico.
La ausencia de esos documentos se suma a las dudas sobre la supervisión administrativa y patrimonial de la colección, que pertenece a la familia de empresarios regiomontanos Zambrano y es gestionada para su exhibición internacional junto con la Fundación Banco Santander.
Un calendario que no coincide
El convenio difundido previamente establece una vigencia del 7 de enero de 2026 al 30 de septiembre de 2030 y contempla la posibilidad de prórrogas. Sin embargo, autoridades culturales han sostenido que las reglas aplicables a las exportaciones temporales obligarían a que las obras regresen a México en 2028.
La diferencia entre lo señalado públicamente y lo que aparece en el convenio mantiene abierta la discusión sobre la fecha efectiva de retorno. Hasta el momento, la investigación de Mosqueda no identificó un documento contractual que modifique el plazo de 2030 o que garantice específicamente el regreso en 2028.
La colección fue presentada el 8 de septiembre en la inauguración del Faro Santander, en España. Mientras las obras continúan su itinerancia internacional, la documentación sobre sus permisos, garantías y retorno permanece bajo escrutinio.
