Legisladores republicanos y demócratas de Estados Unidos rechazaron la decisión del presidente Donald Trump de suspender temporalmente varias sanciones contra Rusia, contempladas en la Ley Graham y aprobadas por el Congreso en septiembre de 2026. Los senadores calificaron la medida como irresponsable y pidieron revisar la actuación de la Casa Blanca.
Trump firmó la orden ejecutiva el viernes 16 de octubre de 2026, un día antes de que comenzaran a aplicarse varias disposiciones de la legislación. El mandatario argumentó que la exención responde al interés nacional de Estados Unidos.
La decisión generó críticas dentro de ambos partidos porque la Ley Graham fue aprobada con amplio respaldo bipartidista y busca aumentar la presión económica sobre Moscú y limitar los recursos que contribuyen a sostener la guerra contra Ucrania.
Reproches desde el Partido Republicano
El senador republicano John Cornyn, de Texas, afirmó que el Congreso debe investigar la ayuda y el apoyo que Trump estaría brindando al presidente ruso Vladimir Putin. También sostuvo que el fallecido senador Lindsey Graham, cuyo nombre lleva la legislación, estaría horrorizado por la orden ejecutiva.
Thom Tillis, senador republicano por Carolina del Norte, describió la decisión como “más allá de la irresponsabilidad”. El legislador cuestionó que el presidente y sus asesores no cumplan una ley aprobada por el Senado con 86 votos a favor y 11 en contra.
Tillis también argumentó que, si el objetivo de la administración es reducir los precios de la energía, debería atender otros factores internacionales en lugar de favorecer al gobierno de Putin.
Críticas demócratas y alcance de la orden
El senador demócrata Richard Blumenthal, de Connecticut, consideró que las exenciones no están relacionadas con la seguridad nacional estadounidense, sino con un intento de acercamiento político a Vladimir Putin.
La orden ejecutiva suspende temporalmente varias disposiciones de la Ley Graham, entre ellas medidas contra personas y entidades vinculadas con el gobierno ruso, restricciones financieras y comerciales, así como aranceles para productos rusos y bienes procedentes de determinados países que compran hidrocarburos a Rusia.
La medida no elimina necesariamente todas las sanciones estadounidenses contra Rusia. Las restricciones adoptadas previamente permanecen vigentes, mientras que Washington autorizó de forma temporal operaciones comerciales relacionadas con diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027.
La suspensión ocurre en medio de un giro de la política de la Casa Blanca hacia Moscú y de los esfuerzos de Trump para contener los precios internacionales de la energía. La decisión también podría abrir un nuevo enfrentamiento entre el Ejecutivo y legisladores que respaldaron la ley de sanciones.
