El dólar volvió a superar la barrera de los 19 pesos en sucursales bancarias de México durante la jornada del miércoles 14 de octubre de 2026. En Banamex, la divisa abrió en 19.01 pesos a la venta y cerró en 18.95, mientras que en el mercado mayorista alcanzó un máximo de 18.60 pesos y terminó alrededor de 18.50.
El movimiento ocurrió después de que Estados Unidos reportó una inflación anual de 3.7% en septiembre, por encima del 3.6% previsto. El dato fortaleció las expectativas de que la Reserva Federal podría aumentar nuevamente su tasa de interés antes de que termine 2026, lo que elevó la demanda por el dólar y aumentó la presión sobre el peso mexicano.
El peso acumula una depreciación significativa
La moneda mexicana ha perdido alrededor de 1.50 pesos frente al dólar durante el último mes y medio. Entre su nivel mínimo y el máximo registrado en el año, la depreciación acumulada del peso alcanza 10.4%, de acuerdo con las referencias incluidas en el reporte financiero.
El avance global del dólar también se relaciona con los mayores rendimientos de los bonos estadounidenses, la expectativa de tasas más altas en Estados Unidos y la reducción del diferencial de tasas entre México y ese país. Las tensiones geopolíticas y una mayor aversión al riesgo han contribuido a disminuir el atractivo de posiciones especulativas en pesos.
Importaciones y precios, entre los principales riesgos
Un dólar más caro eleva el costo en pesos de mercancías importadas, materias primas, combustibles, maquinaria, componentes electrónicos e insumos industriales. Las empresas pueden absorber una parte del incremento mediante sus márgenes o trasladarlo gradualmente a los precios finales, dependiendo de sus costos, inventarios y condiciones de competencia.
El impacto sobre la inflación no ocurre de manera inmediata. Los precios se ajustan conforme se reponen inventarios adquiridos con un tipo de cambio anterior y se renuevan contratos de suministro; por ello, el efecto puede extenderse durante varios meses si la paridad permanece elevada.
Una depreciación de 10.4% del peso podría añadir aproximadamente 0.46 puntos porcentuales a la inflación en un horizonte de 12 meses, siempre que el tipo de cambio se mantenga en los niveles alcanzados. Si el dólar baja en las próximas semanas, el impacto estimado sería menor.
La política monetaria será determinante
El comportamiento del tipo de cambio dependerá en buena medida de las decisiones de la Reserva Federal y del Banco de México. Una mayor tasa en Estados Unidos podría ampliar la presión sobre el peso, mientras que posibles recortes en México reducirían el diferencial de rendimientos que favorece a la moneda nacional.
En el corto plazo, el escenario contempla un peso relativamente débil y mayor volatilidad cambiaria. La duración de esta presión será clave para determinar cuánto de la depreciación se refleja finalmente en los precios que pagan los consumidores.
