Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, recibió una indemnización de 356 mil 360 euros tras entregar anticipadamente Royal Lodge, la residencia ubicada en Windsor donde vivió durante décadas. Al mismo tiempo, el monarca británico cubrió con fondos privados la deuda por las reparaciones del inmueble, calculada en 1.7 millones de euros.
La entrega de la propiedad se produjo después de que Carlos III ordenara a su hermano abandonar la residencia y trasladarse a una vivienda en la finca de Sandringham. La decisión ocurrió en medio del escándalo por los vínculos de Andrés con Jeffrey Epstein, quien fue condenado por delitos sexuales; el expríncipe niega las acusaciones relacionadas con su conducta.
Una compensación prevista en el contrato
El Patrimonio de la Corona británica informó que Mountbatten-Windsor tenía derecho a una compensación por rescindir antes de tiempo el contrato de arrendamiento de Royal Lodge. El inmueble, de alrededor de 30 habitaciones, fue ocupado por el expríncipe durante más de dos décadas.
El contrato contemplaba pagos iniciales y trabajos de renovación realizados por Andrés cuando tomó posesión de la residencia. Por ello, la devolución anticipada implicó un crédito a su favor, que fue descontado del monto exigido por los desperfectos encontrados en la propiedad.
Carlos III cubrió el adeudo de la residencia
El costo total de los daños y reparaciones fue calculado en aproximadamente 2.12 millones de euros. Después de descontar la indemnización correspondiente a Andrés, quedó un saldo cercano a 1.7 millones de euros, cantidad que el rey Carlos III pagó con recursos privados para cubrir la deuda ante el Patrimonio de la Corona.
La institución administra propiedades que pertenecen al monarca en su calidad de rey, pero que no forman parte de sus bienes privados. Sus ingresos se destinan al Tesoro británico, por lo que la devolución de Royal Lodge permitirá definir un nuevo uso para la residencia y buscar alternativas que generen valor para la nación.
El traslado ocurrió en medio de una investigación
La salida de Royal Lodge estuvo relacionada con la polémica por la relación de Andrés con Epstein y con señalamientos sobre la posible entrega de información confidencial cuando el expríncipe fue enviado especial de Comercio del Reino Unido. Las autoridades británicas mantienen abierta una investigación por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público.
Andrés fue interrogado después de ser detenido bajo sospecha de esa conducta y posteriormente quedó en libertad. Además, un tribunal británico determinó que las órdenes utilizadas para registrar Royal Lodge y otra propiedad vinculada con el expríncipe no cumplieron con la ley, aunque la investigación sobre su actuación continúa.
Con la entrega formal de Royal Lodge y el pago de las reparaciones, la residencia queda bajo la administración del Patrimonio de la Corona, que deberá decidir su destino futuro.
