Los países del Grupo de los Siete acordaron liberar hasta 100 millones de barriles de diésel y petróleo crudo durante los próximos cuatro meses, con una salida inicial de combustible para contener el aumento de los precios energéticos. El anuncio fue realizado el viernes 2 de octubre de 2026, después de conversaciones entre líderes y funcionarios del grupo.
La medida busca aliviar la presión sobre los mercados internacionales de combustibles, afectados por la interrupción de suministros y el incremento de los costos energéticos. El plan contempla una liberación sustancial de diésel en los primeros días, seguida por acciones coordinadas sobre las reservas de petróleo.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, informó que la liberación se realizaría durante un periodo de cuatro meses. También señaló que no habrá una prohibición a las exportaciones de diésel entre los países del G7 y que las acciones coordinadas deberían contribuir a reducir los precios de los combustibles.
Por separado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que los países europeos aceptaron colocar una cantidad masiva de diésel de sus reservas en el mercado. En un mensaje publicado en su red social, indicó que el proceso comenzaría de inmediato.
La decisión ocurre en un contexto de presión de Washington para que Europa adopte medidas que ayuden a contener los precios. La administración estadounidense había advertido sobre posibles restricciones a las exportaciones de combustibles si los países europeos no incrementaban sus esfuerzos para liberar reservas.
El acuerdo del G7 combina diésel y petróleo crudo, por lo que el volumen total no corresponde exclusivamente a combustible refinado. La respuesta coordinada pretende aumentar la oferta disponible y reducir la tensión en los mercados energéticos durante los próximos meses.
