HR Ratings redujo de BBB+ a BBB la calificación soberana de largo plazo de México, mantuvo la perspectiva estable y ratificó en HR3 (G) la nota de corto plazo para la deuda del país. La decisión fue informada el 15 de octubre de 2026, luego de que la Cámara de Diputados aprobó el dictamen de la Ley de Ingresos de la Federación y los Criterios Generales de Política Económica para 2027.
La agencia autorizó como referencia un déficit público equivalente a 3.9% del producto interno bruto para el próximo año. El ajuste representa un cambio de un nivel BBB+ a BBB en la evaluación de largo plazo, aunque México mantiene el grado de inversión.
Perspectiva estable y grado de inversión
Pese a la reducción de la calificación, HR Ratings mantuvo una perspectiva estable para la deuda soberana mexicana. La nota de corto plazo permaneció en HR3 (G), sin modificaciones.
México conserva el grado de inversión con las ocho agencias calificadoras que evalúan su deuda soberana. Esta condición permite al país mantener acceso a los mercados financieros bajo parámetros correspondientes a una economía con capacidad de pago, aunque con riesgos que requieren seguimiento.
Factores reconocidos por la calificadora
El análisis también reconoció los esfuerzos de consolidación fiscal, el fortalecimiento de los ingresos públicos y la recuperación de la actividad económica. Entre los elementos favorables se mencionaron el dinamismo de las exportaciones, la moderación de la inflación y la solidez de las cuentas externas.
Asimismo, se destacó el avance en la recaudación tributaria y la reducción del déficit público respecto de los niveles registrados en 2024. Durante 2025, México realizó un ajuste fiscal de 1.3 puntos del PIB, considerado el mayor desde 1990, sin comprometer los programas sociales ni la estabilidad macroeconómica.
Compromisos para las finanzas públicas
La política fiscal deberá mantener el objetivo de fortalecer los ingresos públicos, impulsar la inversión productiva, preservar la sostenibilidad de la deuda y conservar la estabilidad macroeconómica.
La nueva calificación coloca el seguimiento del déficit, la trayectoria de la deuda y el crecimiento económico entre los principales factores para futuras revisiones. La perspectiva estable indica que, por ahora, no se anticipa un cambio inmediato en la evaluación soberana.
