Antes de convertirse en el mexicano más rápido de la historia del maratón, Jorge Luis Cruz prefería el basquetbol y evitaba correr durante su etapa estudiantil. Una invitación para representar al Instituto Tecnológico de Tlalnepantla cambió su camino y lo acercó a una disciplina que terminaría por transformar su vida.
El atleta mexiquense comenzó a practicar atletismo en la universidad, mientras trabajaba y estudiaba. Durante sus primeros años tuvo que ajustar sus empleos para encontrar tiempo para entrenar, hasta que decidió apostar de lleno por el alto rendimiento.
“Me hubiera gustado iniciar más joven en el atletismo, pero todo llega en el momento indicado. La verdad, no me gustaba correr; practicaba basquetbol”, relató Cruz al recordar sus inicios. Con el paso del tiempo, el entrenamiento convirtió aquella actividad ocasional en una vocación.
Con apenas seis años dedicados al alto rendimiento, Cruz alcanzó uno de los resultados más importantes del atletismo mexicano. El 11 de octubre de 2026 completó el Maratón de Chicago en 2 horas, 8 minutos y 13 segundos, registro con el que estableció el récord nacional y superó la marca de 2:08:30 que Dionicio Cerón había conseguido en 1995.
El resultado confirmó el crecimiento de un corredor que llegó al atletismo después de descartar inicialmente la disciplina. Su historia muestra el recorrido de un deportista que dejó atrás la oficina, reorganizó su vida y encontró en las largas distancias una oportunidad para alcanzar una marca histórica.
