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Las Panas busca nueva sede ante el cierre de su espacio por la gentrificación en CDMX

Las Panas, una panadería social y red de apoyo para mujeres, está por cerrar su sede en avenida del Taller, en la Ciudad de México, después de cuatro años de actividades en ese espacio. El colectivo relaciona su salida con la transformación de la zona y el aumento en los precios de las rentas.

La búsqueda de una nueva sede representa un reto para la continuidad de los talleres de panadería, el acompañamiento y las actividades comunitarias que se desarrollan en el proyecto. Para sus integrantes, no se trata únicamente del cierre de un establecimiento, sino de la pérdida de un punto de encuentro para mujeres que han enfrentado situaciones de violencia.

Un proyecto que nació entre panes y conversaciones

Las Panas surgió hace una década en el departamento de su directora, Rosalía Trujano. La iniciativa partió de la idea de que el proceso de hornear pan también podía abrir un espacio para conversar, compartir experiencias y fortalecer los vínculos entre mujeres.

Con el tiempo, esa propuesta se relacionó con los programas de intervención que realizaba Trujano y dio origen a Las Panas Cohesión y Coacción. Después de varias mudanzas, el proyecto se estableció en avenida del Taller, donde consolidó una cafetería, talleres de panadería y una comunidad de apoyo.

La gentrificación modifica el entorno

Cuando el colectivo llegó a la zona, la avenida tenía menor afluencia y las rentas eran más accesibles. Posteriormente, varios negocios desaparecieron para dar paso a edificios de departamentos y franquicias, cambios que modificaron el entorno y elevaron los costos de alquiler.

La salida de Las Panas ocurre en ese contexto. Encontrar un espacio con condiciones adecuadas para mantener la cafetería, los talleres y el acompañamiento se ha complicado debido al incremento de los precios inmobiliarios.

Más que una cafetería

A través de sus actividades, Las Panas ha ofrecido a distintas mujeres una alternativa para generar ingresos, además de acompañamiento para enfrentar situaciones difíciles y reconstruir sus vidas. El proyecto también ha funcionado como un espacio para crear relaciones de apoyo y fortalecer la autonomía.

Entre las integrantes de esta comunidad se encuentra Betty Meneses, quien comenzó una nueva etapa como madre soltera después de una separación marcada por el maltrato de su esposo.

Mientras el colectivo busca una nueva sede, la continuidad de Las Panas dependerá de encontrar un lugar que permita conservar sus actividades y el tejido comunitario construido alrededor de la panadería.

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