Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, podrían enfrentar nuevos cargos federales en Estados Unidos por la presunta tortura de ciudadanos estadounidenses que permanecieron detenidos en cárceles venezolanas durante el periodo en que Maduro estuvo en el poder.
Los fiscales del Distrito Sur de Nueva York analizan presentar la nueva acusación, que podría hacerse pública en los próximos días. Hasta el miércoles 7 de octubre de 2026, el anuncio formal de esos cargos no se había concretado.
La investigación se relaciona con más de una docena de estadounidenses que fueron detenidos por autoridades venezolanas. Entre los posibles casos se encuentran los de ejecutivos de Citgo, conocidos como los “Citgo 6”, quienes permanecieron encarcelados durante casi cinco años y han denunciado condiciones severas durante su detención.
Los nuevos señalamientos se sumarían a los cargos que Maduro y Flores ya enfrentan ante un tribunal federal de Nueva York por conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión y conspiración para poseer armas destructoras. Maduro también está acusado de narcoterrorismo.
La posible acusación contempla que otras personas sean incluidas por su presunta participación en actos de tortura contra ciudadanos estadounidenses detenidos bajo custodia del Gobierno venezolano. Las imputaciones deberán ser presentadas ante un tribunal y probadas durante el proceso judicial.
Maduro y Flores permanecen detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Ambos se han declarado no culpables de los cargos existentes, mientras la defensa de Maduro ha señalado que no recibió notificación sobre una eventual ampliación de la acusación.
El posible anuncio ocurre mientras el juez Alvin Hellerstein revisa la solicitud de arresto domiciliario presentada por Flores. Sus abogados argumentan que enfrenta un deterioro progresivo de su salud cardiaca y que las condiciones de reclusión podrían dificultar su recuperación.
La incorporación de cargos por presunta tortura ampliaría el alcance del caso contra la pareja y abriría una nueva etapa en el proceso federal que se desarrolla en Nueva York.
