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Maternidad y no maternidad: cinco mujeres explican sus decisiones ante el costo de vida y la falta de corresponsabilidad

En México, la decisión de ser madre o no serlo está cada vez más relacionada con las condiciones económicas, laborales y sociales que enfrentan las mujeres. Cinco historias muestran cómo el costo de vida, la falta de corresponsabilidad en la crianza, la inseguridad y los proyectos profesionales influyen en una elección que durante décadas fue presentada como una obligación social.

El debate ocurre mientras el país atraviesa una reducción en los indicadores de fecundidad. La Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía contempla información sobre fecundidad, mortalidad y migración, y sus resultados sirven para analizar los cambios demográficos y sociales de México.

La maternidad dejó de verse como un destino obligatorio

Brenda Gómez Cruz, docente e investigadora de psicología social de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM, señaló que se ha transformado la idea de que las mujeres nacen con la obligación de convertirse en madres, dedicarse al hogar y asumir el cuidado de los hijos.

La especialista planteó que esta transformación también exige revisar qué condiciones ofrece la sociedad para la crianza. Entre las medidas necesarias mencionó el acceso a una vivienda, apoyos económicos, el cumplimiento de los permisos de maternidad, mayor seguridad y una distribución más equitativa de las labores domésticas.

Tiempo, trabajo y corresponsabilidad

Nicole Gijón, de 33 años, decidió no tener hijos. Su trabajo en el área de restaurantes y banquetes implica jornadas nocturnas, fines de semana y días festivos, por lo que considera que la maternidad requiere responder preguntas sobre el cuidado, los sacrificios profesionales y la disponibilidad de tiempo.

También cuestionó la falta de corresponsabilidad masculina en la crianza. A partir de su historia familiar y de las experiencias que ha observado en su entorno, expresó preocupación por la ausencia de infraestructura, guarderías y servicios que permitan a las mujeres trabajar sin descuidar a sus hijos.

El costo de vida pesa en la decisión

Paola Simón, de 22 años, explicó que la vivienda, el empleo, la inseguridad y el costo de vida influyeron en su decisión de no ser madre. Para ella, tener un hijo implica pensar no solo en dónde viviría, sino también en las condiciones y oportunidades que podría ofrecerle.

Desde su perspectiva, la maternidad ya no ocupa necesariamente el centro del proyecto de vida de todas las mujeres. Las exigencias económicas y profesionales han llevado a que algunas personas prefieran posponerla o descartarla.

La carga de la crianza continúa concentrándose en las mujeres

Victoria Ruiz, de 24 años, señaló que la incertidumbre sobre el futuro y el desgaste asociado con la crianza influyeron en su decisión de no tener hijos. Consideró que, aunque existen cambios en la distribución de las responsabilidades familiares, las mujeres todavía asumen una parte importante de las tareas de cuidado.

La maternidad, agregó, puede tener costos personales y económicos elevados tanto para las madres como para sus hijas e hijos. Su testimonio refleja la preocupación de quienes observan las dificultades que enfrentan las mujeres para conciliar el cuidado, el trabajo y su vida personal.

Una experiencia deseada, pero también extenuante

Angélica Castañeda, de 29 años, es madre autónoma de Romina, una niña de seis años. Describió la maternidad como una experiencia deseada y profundamente significativa, pero también como una labor extenuante cuando no existe apoyo de la pareja ni ingresos suficientes.

Castañeda relató que ha enfrentado dificultades desde el embarazo, incluida violencia obstétrica y violencia vicaria. Su experiencia combina la satisfacción de criar a una hija planeada y amada con los obstáculos derivados de la desigualdad salarial, la discriminación y la falta de redes de apoyo.

El embarazo también implica cambios emocionales y nuevas responsabilidades

Marisol Javier, médica de 33 años y con seis meses de embarazo, expresó ilusión por convertirse en madre. Al mismo tiempo, reconoció que el embarazo produjo cambios emocionales y modificó sus prioridades, pues ahora existe una persona que dependerá de ella.

Javier consideró que muchas mujeres deciden no tener hijos por temor a no poder cumplir con todo lo que requiere un bebé. También planteó la importancia de contar con preparación psicológica y de revisar las condiciones laborales que enfrentan las madres.

Un fenómeno vinculado con los cambios demográficos

La doctora en bioética Elisa Calleja explicó que la disminución de la natalidad no es exclusiva de México y que diversos países observan este fenómeno por sus posibles efectos en la estructura de la población y el relevo generacional.

La especialista relacionó la decisión de tener hijos con el nivel educativo, el desarrollo profesional y el costo de vida. Los datos de la Encuesta Intercensal 2025 permiten analizar estas transformaciones desde una perspectiva demográfica y territorial.

Las cinco historias muestran que no existe una sola manera de vivir la maternidad. Para algunas mujeres representa un proyecto deseado; para otras, las condiciones actuales hacen que no tener hijos sea una decisión consciente. En ambos casos, las entrevistadas señalaron que las políticas públicas y la corresponsabilidad social son fundamentales para que la elección no esté determinada por la precariedad, la desigualdad o la falta de apoyo.

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