Seis museos colombianos expresaron su preocupación por la decisión del Gobierno de Abelardo de la Espriella de retirar del Museo Nacional de Bogotá más de 30 piezas vinculadas con la historia de los movimientos feministas y LGBTI, las víctimas de la violencia política y el Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Estado y las FARC.
La medida fue aplicada en al menos tres salas del principal museo del país y generó críticas por el impacto que podría tener en la representación de la memoria histórica colombiana. Entre los objetos retirados se encuentran materiales relacionados con la diversidad sexual, el feminismo, el conflicto armado y el proceso de paz.
El Museo de Arte Moderno de Bogotá, el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, el Museo de Arte Moderno de Cartagena, el Museo de Arte Moderno de Medellín, el Museo Rayo y el Museo de Arte Moderno del Tolima difundieron una declaración conjunta para defender la autonomía de los recintos culturales.
Los museos tienen la responsabilidad de permitirnos conocer la complejidad de nuestra historia, incluso aquello que nos incomoda, nos enfrenta o nos cuesta reconocer.
Los firmantes señalaron que retirar objetos de la mirada pública por razones ideológicas empobrece la capacidad de la sociedad para comprender su pasado. También reconocieron que todo relato museístico puede ser incompleto, pero plantearon que la respuesta debe ser profundizar la investigación, incorporar otras voces y ampliar la narración histórica.
La declaración pidió a la ministra de Cultura, Paola Holguín, garantizar la autonomía de los museos y promover una revisión pública y sustentada de las decisiones adoptadas. Los recintos sostuvieron que ningún gobierno debería definir sus contenidos de acuerdo con sus afinidades políticas.
El retiro de las piezas ocurre después de que el Gobierno colombiano anunciara una política cultural enfocada en combatir lo que denomina “wokismo” y en modificar la orientación de espacios culturales vinculados con la memoria, la diversidad y la historia política reciente.
La decisión también provocó protestas frente al Museo Nacional de Bogotá. Durante una manifestación, participantes colocaron copias de algunas de las obras retiradas para reclamar que los episodios relacionados con el feminismo, la población LGBTI, las víctimas de la violencia y el Acuerdo de Paz permanezcan visibles para el público.
