El encarecimiento de la energía amenaza con profundizar la inseguridad alimentaria mundial, luego de que los precios agrícolas aumentaran 13% durante el tercer trimestre de 2026, advirtió este viernes 16 de octubre el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). El organismo señaló que el alza de los hidrocarburos, vinculada al conflicto en Medio Oriente, elevó los costos de los fertilizantes, el combustible, la producción y el transporte de alimentos.
La presión podría trasladarse con mayor intensidad a los hogares de los países en desarrollo, donde la alimentación representa una parte importante del presupuesto familiar. El presidente del FIDA, Álvaro Lario, estimó que la inflación alimentaria podría golpear con fuerza durante los próximos seis a nueve meses a las poblaciones con menor capacidad para absorber el aumento de precios.
Pequeños agricultores enfrentan mayores costos
Los pequeños agricultores se encuentran entre los sectores más expuestos. De acuerdo con el FIDA, producen alrededor de un tercio de los alimentos del mundo y hasta 70% en numerosos países en desarrollo, pero dependen de insumos cuyo precio ha aumentado por la crisis energética.
En el sudeste asiático, los productores utilizan cerca de 200 kilogramos de fertilizantes por hectárea al año. El encarecimiento de estos productos puede reducir la productividad y los rendimientos agrícolas, lo que terminaría presionando todavía más los precios de los alimentos.
A escala global, casi una de cada tres personas no puede permitirse una alimentación saludable. Además, alrededor de 260 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, según las cifras citadas por el organismo.
El Niño suma presión sobre las cosechas
A la crisis energética se añade el riesgo climático asociado con el fenómeno de El Niño, que amenaza las cosechas en África, Asia y América Latina. En América Central ya se reportan pérdidas de maíz y frijol, especialmente en El Salvador y Honduras.
India también enfrenta un monzón irregular que ha reducido la disponibilidad de agua por debajo de los niveles habituales. Cerca de la mitad de las tierras cultivadas del país dependen de las precipitaciones, por lo que cualquier alteración puede afectar la producción agrícola.
Filipinas, Indonesia y Sudáfrica figuran entre los países con mayor exposición a pérdidas de rendimiento provocadas por El Niño. La capacidad de respuesta es limitada en el corto plazo porque los ciclos de cultivo son fijos y conseguir fuentes alternativas de suministro puede resultar costoso o complicado.
G7 anuncia apoyo para la compra de fertilizantes
Ante el riesgo de una mayor inseguridad alimentaria, los países del G7 se comprometieron a movilizar 2 mil 500 millones de dólares para apoyar a los países más vulnerables, con especial atención en la adquisición de fertilizantes.
Entre las medidas recomendadas para proteger a los hogares se encuentran las transferencias focalizadas y los programas de alimentación escolar. Sin embargo, el FIDA también plantea inversiones de mediano plazo para fortalecer el riego, el almacenamiento, el procesamiento local y el acceso de los productores a los mercados.
Lario llamó a invertir durante los próximos tres a cinco años para construir sistemas alimentarios más resistentes y autosuficientes. También señaló la necesidad de ampliar el financiamiento para riego de precisión, semillas resistentes a la sequía y conservación de manglares, además de incrementar la participación de los pequeños agricultores en el financiamiento climático.
