Rusia lanzó durante la madrugada del miércoles 7 de octubre un ataque masivo con misiles y drones contra varias regiones de Ucrania, incluida Kiev, que dejó al menos 24 personas muertas y decenas de heridas. La ofensiva dañó viviendas, infraestructura energética y objetivos vinculados con la industria militar.
Los ataques alcanzaron zonas de Kiev, Cherníguiv, Poltava, Kirovogrado, Dnipropetrovsk, Járkov y Odesa. En Priluki, en la región de Cherníguiv, un misil impactó un edificio residencial de cinco pisos, mientras los equipos de emergencia continuaban con las labores de rescate.
La mayor parte de las víctimas se concentró en Priluki. Las autoridades ucranianas reportaron también muertes en Kiev, Kremenchuk y Oleksandria, además de daños en zonas habitacionales y áreas industriales.
Un ataque de gran escala
El presidente Volodímir Zelenski señaló que Rusia empleó alrededor de 70 misiles, incluidos proyectiles balísticos, junto con 130 drones. La Fuerza Aérea ucraniana informó que derribó o neutralizó 39 misiles de crucero, cinco misiles balísticos y 117 drones; otros proyectiles alcanzaron 18 puntos del país.
Zelenski afirmó que uno de los principales objetivos fue la infraestructura energética y advirtió que los misiles balísticos rusos continúan representando uno de los mayores desafíos para las defensas ucranianas. También pidió a sus aliados más misiles para los sistemas Patriot.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso sostuvo que sus fuerzas atacaron empresas y talleres relacionados con la fabricación de misiles, drones y municiones, así como instalaciones portuarias en la región de Odesa. Ucrania, sin embargo, reportó daños en viviendas y víctimas civiles entre las consecuencias del ataque.
El ataque ocurrió después de que Zelenski advirtiera que la inteligencia ucraniana había detectado preparativos para una nueva ofensiva contra la retaguardia del país. Las autoridades mantienen las labores de búsqueda y evaluación de daños en las regiones afectadas.
